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dimensión, lo que evidencia una debilidad
estructural en la gestión estratégica de las
empresas locales.
La dimensión de impacto ambiental presentó la
correlación más baja de las tres (ρ = 0.956), aunque
sigue siendo muy significativa. Este resultado
podría reflejar que los colaboradores tienen menor
claridad sobre cómo la reducción de la huella de
carbono, las emisiones contaminantes o el
consumo de recursos naturales incide
directamente en los resultados organizacionales.
Preocupa especialmente que el 83.3% calificó esta
dimensión en nivel bajo, lo que sugiere un
desconocimiento o falta de medición sistemática
de estos aspectos en las empresas estudiadas. Esta
situación se asemeja a lo señalado por Zheng et al.
(2019), quienes advirtieron que el consumo
excesivo de recursos y la contaminación
constituyen barreras significativas para las
empresas que no abordan estas problemáticas. En
contraste, experiencias internacionales recientes
demuestran que con inversión estratégica es
posible reducir significativamente la huella
ambiental: por ejemplo, DHL Supply Chain reportó
una reducción de más de 26,000 toneladas de CO₂e
en Latinoamérica mediante la implementación de
combustibles alternativos y optimización de rutas
(DHL Supply Chain, 2025), evidenciando que el
impacto ambiental es gestionable con enfoque
adecuado.
La gestión de residuos mostró una correlación muy
fuerte (ρ = 0.993), confirmando que la adecuada
clasificación, reciclaje y disposición final de
materiales es un componente central de las
prácticas ambientales con impacto directo en la
efectividad organizacional. Este resultado se alinea
con Rodríguez (2018), quien evidenció que la
capacitación en gestión de residuos mejora
sustancialmente los resultados organizacionales,
así como con Oldenhage (2016), quien identificó
deficiencias significativas en el manejo de residuos
sólidos en contextos similares.
Cabe precisar que las magnitudes de correlación
obtenidas (ρ entre 0.956 y 0.996) son inusualmente
elevadas para estudios en ciencias sociales, por lo
que ameritan una lectura cautelosa. Esta situación
puede explicarse por al menos tres factores
metodológicos: primero, el tamaño muestral
reducido (n = 30) incrementa la sensibilidad del
coeficiente Rho de Spearman ante patrones de
respuesta homogéneos; segundo, ambas variables
fueron medidas mediante el mismo instrumento y
la misma fuente de información (autorreporte de
los colaboradores), lo que puede generar varianza
de método común (common method bias) y elevar
artificialmente la asociación observada; y tercero,
la fuerte covariación entre los niveles de
percepción registrados en las tablas descriptivas
sugiere un posible efecto de halo en las respuestas.
Por ello, estos resultados deben interpretarse
como evidencia preliminar de una asociación
robusta entre las variables, y no como una medida
exenta de estos condicionantes metodológicos;
futuros estudios podrían fortalecer el instrumento
incorporando fuentes de información múltiples e
independientes.
Asimismo, es necesario señalar las limitaciones del
estudio. La muestra estuvo conformada por 30
colaboradores seleccionados mediante muestreo
no probabilístico por conveniencia, lo cual
restringe la posibilidad de generalizar los hallazgos
a otras empresas, sectores o regiones del país; los
resultados deben entenderse como un diagnóstico
exploratorio propio del contexto de las
organizaciones formales de la provincia de Cañete
durante el periodo de estudio. En este sentido, el
aporte original de la presente investigación radica
en ofrecer evidencia empírica localizada —
actualmente escasa en la literatura peruana—
sobre la relación entre las prácticas ambientales en
la logística y la efectividad organizacional en un
ámbito provincial, complementando los estudios
previos centrados en grandes empresas o
contextos internacionales. Se recomienda que
investigaciones futuras repliquen este análisis con
muestras probabilísticas de mayor tamaño que
permitan una generalización más robusta de los
resultados.
En síntesis, los resultados confirman que las
prácticas ambientales en la logística no constituyen
un gasto accesorio, sino una inversión estratégica
que se traduce en mejoras tangibles en la
efectividad organizacional. No obstante, los bajos
niveles de implementación observados revelan una